martes, 6 de octubre de 2009

Tierra de olvidos


Tierra de olvidos, 8 de Octubre de 2008.


Te escribo desde aquí, desde mi rincón de fantasía; aquel que construímos juntos pero hoy tiene cupo para un sólo habitante: yo.
Te extrañará que te escriba ¡qué tontería verdad! siempre pensaste que no era buena hablando, que era mejor actuando, pero por esas ironías de la vida, esa cualidad fue la que tornó fracaso lo nuestro.
Llueve afuera y tengo frío; tal vez sea la sensación de soledad en que se envuelve la pluma cuando traza tu nombre, o tal vez sea el vértigo de pensarte entero, único, y ajeno.
En mi mundo de Tierra de olvidos han germinado semillas, sí, esas, las que plantamos juntos con la idea de jamás olvidarnos uno del otro; salieron torcidas ¿sabes? ¿habrá sido el fertilizante o tal vez la mala tierra que no era tan franca como creímos?
¡qué importa! sólo sé que hace frío en el alma y el calor que desprende mi pecho se apaga cada vez más... tal vez el olvido esté surtiendo efecto y mañana ya no recuerde tu nombre, o al menos tus flores favoritas...
¡Espera! creo que ha dejado de llover...
Han asomado rayos tenues de sol que inundan el papel sobre el que escribo, y no logro identificar la letra con la que comienza tu apellido.,..
mejor será que prosiga mañana esta misiva ¡sí! tal vez mañana pueda llegar a olvidarme de la inicial de tu nombre...
Besos. Yo.


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Liliana Varela

sábado, 19 de septiembre de 2009

La carta



“Las preparaciones de hoy dejan entrever
el futuro planeado por la bestia”

María Fischinger








Lacró la carta. Nadie la leería hasta que no llegara a su verdadero destinatario.

Todo estaba preparado con antelación y detalle; nada podía salir mal.

Terminó de vestirse y al salir entregó la carta al mensajero quién con su estruendoso ciclomotor aguardaba fuera desde hacía unos minutos.



Toda su vida había querido ser alguien, un personaje conocido, prominente, un líder con todas las letras pero siempre su impulsividad echaba por la borda todo proyecto; su arrogancia defenestraba todo tipo posible de amistad o acercamiento a alguien.

Sin esposa, hijos ni tan siquiera un perro que le moviese la cola al llegar del trabajo, su vida se había vuelto gris.

Era un Don Nadie que a su muerte jamás sería recordado ni estaría en los titulares de diario alguno.









Quizás hoy todo cambiase, quizás su libre albedrío pudiesen romper con esa racha de mediocridad a la que parecía confinado sin solución posible.



Ingresó en las oficinas en las que trabajaba desde hacía poco más de veinte años

y en las que aún seguía siendo un empleaducho más.

Un brillo iluminó su mirada cuando divisó un sobre encima de su escritorio. ¡Al fin sería alguien!

Echó una mirada de satisfacción a los lados y sonrió. Abrió la carta lacrada.



Al día siguiente había logrado su objetivo: los titulares de todos los diarios hablaban de la explosión que había causado su muerte, al fin era famoso aunque más no fuese por un día.





Liliana

"De epígrafes propios y ajenos"

Ediciones Muestrario 2008

martes, 15 de septiembre de 2009

"CARTA NO ACABADA"...

Si has encontrado

ésta carta que nunca acaba,

es porque aún la luna,

acuna el río en la mirada.



Porque es abril

y las rosas

aún son retoño

en la rama frágil

del otoño,

porque ya pasó febrero

y los jazmines,

se llamaron al silencio y

en silencio se torno mi ser,

al no leer , ni cartas, ni epístolas,

no nada



Más la lucha no se escapa

de mi vida frontal, ansiosa y desbordada.

Sigue escribiendo…

que al menos el sol

que ilumina,

siempre aparece en la mañana…




Para vos de mi





Diana Bracamonte