Mi querida Ana Lucía, primero que nada, GRACIAS. Luego, sólo luego, que me has dejado con intriga porque ¿cómo es eso de poemas que producen sensaciones que se traducen en actitudes? Es bien extraño lo que decís y te confieso que uno de mis pecados “capitales” es la curiosidad pues no resisto el quedarme sin saber o sin comprender.
Mi madre suele contar una anécdota de cada hijo que, según ella, los define. Sobre mí cuenta que era la noche de Reyes y que yo tenía unos 5 años. Mis padres habían guardado los regalos dentro de un placard grande para ponerlos en los zapatos una vez que estuviéramos dormidos y por supuesto se cuidaron de que ninguno de nosotros advirtiera la maniobra. No se sabe por qué yo pretendí abrir el placard. Mi madre me lo impidió y echó llave. Luego me explicó: No, no se puede abrir esa puerta. Desde luego, la consabida pregunta infantil: ¿Por qué? Entonces vino el cuento: Porque allí adentro hay un monstruo que tiene enormes dientes afilados y ruge, tiene escamas y saca fugo por la boca y además tiene unas garras espantosas y los ojos aterrorizan y te advierto que es muy, muy peligroso.
Según cuenta, a medida que avanzaba la descripción del tal monstruo, yo abría cada vez más grandes los ojos, por lo cual mi madre creyó que había logrado su objetivo, pero ni bien concluyó su horrorosa descripción, dice que le respondí con una vocecita calma: Quiero verlo.
Bueno, al que nace barrigón…dice el refrán.
Con mi abrazo siempre
long
Long Ohni
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martes, 8 de septiembre de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
CARTA PRIVADA No. FR-X
FOGOSO RELATOR
"...en ese imperativo ético, del amor oculto,
de esa fogosidad camuflada con los sentidos de la voz sutil de la poesía..."
Poeta Lejano.
Si, fogosidad retoza entre folios de miles de amores ocultos.
Relator, cronista de miles de historias,
escritas en los repliegues de la propia piel.
Cada página tiene descriptos los labios,
el cuello, las espaladas y el cabello,
las abundantes caderas y su mágico vaivén,
los requiebros de Eros en miles de lechos,
el beso caminante de miles de bocas en tu boca,
confundidas están en tus pupilas,
miradas orgásmicas de afrodisíaco ejército.
Oteas desde la sombra de tu picardía,
musitas, eterno delirante, desde nuevas cuevas.
Te escuchan afines lisonjeras musas,
yacen sobre tu palabra cadenciosa susurrada,
sus senos turgentes y su vientre hambriento,
pregonan que fuiste el guerrero de batallas
donde no hubo vencedores ni vencidos,
donde siempre se concilió la paz en el petate.
Borracho con los vapores que de tu sueños manan
recuerdas la entrepierna ardiente de la quimera
aun anhelas saciarte en sus fuentes desbordadas.
La Verdad es testigo silente,
no cuestiona,
no debate implicaciones exhibidas por el Tiempo
ni juzga cómo has enfrentado tu odisea.
Mostrar el diario del periplo,
confesar enfrentamientos en los recodos del camino,
tarea innecesaria pues Akasha ya lo registró antes de ser.
Tuya por siempre entre algún folio notariado,
Ana Lucía Montoya R
Julio 2009
"...en ese imperativo ético, del amor oculto,
de esa fogosidad camuflada con los sentidos de la voz sutil de la poesía..."
Poeta Lejano.
Si, fogosidad retoza entre folios de miles de amores ocultos.
Relator, cronista de miles de historias,
escritas en los repliegues de la propia piel.
Cada página tiene descriptos los labios,
el cuello, las espaladas y el cabello,
las abundantes caderas y su mágico vaivén,
los requiebros de Eros en miles de lechos,
el beso caminante de miles de bocas en tu boca,
confundidas están en tus pupilas,
miradas orgásmicas de afrodisíaco ejército.
Oteas desde la sombra de tu picardía,
musitas, eterno delirante, desde nuevas cuevas.
Te escuchan afines lisonjeras musas,
yacen sobre tu palabra cadenciosa susurrada,
sus senos turgentes y su vientre hambriento,
pregonan que fuiste el guerrero de batallas
donde no hubo vencedores ni vencidos,
donde siempre se concilió la paz en el petate.
Borracho con los vapores que de tu sueños manan
recuerdas la entrepierna ardiente de la quimera
aun anhelas saciarte en sus fuentes desbordadas.
La Verdad es testigo silente,
no cuestiona,
no debate implicaciones exhibidas por el Tiempo
ni juzga cómo has enfrentado tu odisea.
Mostrar el diario del periplo,
confesar enfrentamientos en los recodos del camino,
tarea innecesaria pues Akasha ya lo registró antes de ser.
Tuya por siempre entre algún folio notariado,
Ana Lucía Montoya R
Julio 2009
martes, 21 de julio de 2009
Querida soledad
Ahora estoy aquí, en Viena. Tu también estás aquí, pues Santiago de chile,Buenos Aires,Londres, Viena o París son sólo palabras y los kilómetros sólo cifras.
Tú vives en la calle de la amistad y yo también vivo allí,
pues nosotros tenemos un sólo país el se llama mundo y su apellido es ser humano
Manuel Ramos Martinez
Tú vives en la calle de la amistad y yo también vivo allí,
pues nosotros tenemos un sólo país el se llama mundo y su apellido es ser humano
Manuel Ramos Martinez
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