Querido,
¿Recuerdas?
Como un suspiro por mi cuerpo navegabas mi marino, dejando estelas de recuerdos en mis senos. Mi vientre celoso se encabritaba esperando que tus manos y tus labios hicieran también su viaje. Un lecho de arena blanca se estremecía de dicha al recibirnos y las palmeras nos ofrecían una danza al mecerse sensuales cuando el viento las besaba estimulando en ellas un anhelo loco de mundos sutiles. Suavemente con tus dedos ibas dibujando dichas en mi espalda, caderas y entrepiernas. Las olas crecidas por alcanzar nuestro mismo ardor y lascivia se elevaban suplicantes al cielo, envidiosas mirándonos sudorosos y fundidos.
Cada beso que dejabas en mi piel me narraba historias en las que el protagonista era un ser que perdida la razón vagaba como poseso buscando desaforado los goces de la vida y de la muerte.
Seguías buscando en cada cordillera y vega de mi cuerpo, en mis valles y bosques. Yo bautizaba la vida que me allegabas y, en cada muerte feliz siempre hacía camposanto de esperanzas por ver una y mil veces rebrotes erguidos de pasión desaforada.
Anoche tuve ese maravilloso sueño.
Con mi canto de sirena para ti.
Solo para ti, amor.
Muestrario de palabras/Epístolas "El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos."
jueves, 13 de noviembre de 2008
martes, 28 de octubre de 2008
Quiero que te lo aprendas
Quiero que te lo aprendas al pie de la letra, que me mires a los ojos y sepas descifrar el porque de mi mirada. Esta luz que nos ilumina es cercana, soñadora, penetrante por todos los poros de esta piel que nos quema las entrañas.Es todo lo que tienes, una voz que susurra al oído tus canciones favoritas. El aire empieza a ser frío, ya no apetece el paseo a la orilla de mas, donde las olas nos mojaban los pies descalzos. El sol, la luna y las estrellas nos han concedido el placer de amarnos.Somos el ahora, lo de más adelante se construye con los pasos que vamos dando. Atrás queda lo que fuimos y lo que modelamos para hacer de nuestros días el camino.
Erika Martínez Rodríguez
Erika Martínez Rodríguez
jueves, 23 de octubre de 2008
Así en la tierra como en el cielo
No anduve por ningún lado...
Bué, en fín...: por Montevideo.
Les confieso que he viajado
(me lo digo y no lo creo).
Con ganas de conocer
me fui para el finde largo
¿qué pasó? ¡vaya a saber!
yo de nada me hago cargo.
¡Alto ahí la algarabía
de chistes maledicentes!
que viajé en la compañía
de mi hija adolescente.
Con la niña crucé el charco
pa'l lado de los charrúas
¡ojalá tuviera el barco
un alambrado de púas!
Con decir que la pequeña
iba a hacer de carabina
y acabé como una dueña
cuidándola en cada esquina.
¡Añorada juventud,
hormonal adolescencia!
Cambio un cuerpo en plenitud
por décadas de experiencia.
Cristina Longinotti
Bué, en fín...: por Montevideo.
Les confieso que he viajado
(me lo digo y no lo creo).
Con ganas de conocer
me fui para el finde largo
¿qué pasó? ¡vaya a saber!
yo de nada me hago cargo.
¡Alto ahí la algarabía
de chistes maledicentes!
que viajé en la compañía
de mi hija adolescente.
Con la niña crucé el charco
pa'l lado de los charrúas
¡ojalá tuviera el barco
un alambrado de púas!
Con decir que la pequeña
iba a hacer de carabina
y acabé como una dueña
cuidándola en cada esquina.
¡Añorada juventud,
hormonal adolescencia!
Cambio un cuerpo en plenitud
por décadas de experiencia.
Cristina Longinotti
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